TRES RAZONES PARA MONTAR UN NEGOCIO EN INTERNET.

Muchas personas que desean incursionar en el mundo de los negocios, creen que basta tener un local en una vía transitada de una ciudad o en un centro comercial muy visitado, con un rango de 30 o 40 visitantes diarios, para sentirse comercialmente realizados. Sin embargo están limitados a un campo de acción geográficamente estrecho y cargan consigo una muy elevada inversión inicial, incluyendo gastos mensuales de mantenimiento y deudas bancarias.

Sin embargo, Internet ofrece grandes alternativas económicas para todo aquel que desee, con poca inversión, incursionar en el vasto mercado global que existe en la Red y que se encuentra en su apogeo.

Existen muchas razones por las cuales no se debe desestimar el desarrollo de un emprendimiento por Internet. Entre ellas veamos tres de las principales.

1.- La primera gran razón viene justamente de la profunda diferencia entre un negocio del mundo físico y uno del mundo virtual.

De hecho, el negocio del mundo físico, o negocio tradicional, existe sólo y únicamente en una localidad determinada, que puede ser una gran ciudad o un pequeño pueblo de cualquier país. En cualquiera que sea su localidad, el negocio tendría su campo de acción confinado a esa región en la cual se encuentra. Si se quiere abarcar otras zonas u otras ciudades, deben crearse sucursales o representaciones interregionales.

En cambio, el negocio virtual por Internet, es completamente diferente pues, si está bien estructurado y organizado, puede transformarse en un negocio accesible desde cualquier parte del mundo, sin necesidad de sucursales físicas, con clientes que podrán comprar desde los cuatro puntos cardinales del planeta. Por ello, a un negocio por Internet se le conoce como “la tienda en el medio de la plaza del mundo”, donde la vitrina está en la pantalla de todas las computadoras personales de los millones de usuarios con acceso a Internet.

2.- La segunda razón la encontramos en las características estructurales y las necesidades financieras que cada uno de estos negocios exige para su puesta en marcha.

En efecto, si hoy quisiéramos montar un negocio a pie de calle, tradicional, deberíamos comenzar por buscar un local, que esté bien ubicado y que tenga cierta potencialidad de rentabilidad; por lo tanto debemos estar dispuestos a pagar un alquiler y a dejar algunos meses de depósito o contratar una empresa inmobiliaria para que nos haga el trabajo. Allí ya estamos invirtiendo una cantidad ya considerable sólo por “entrar” al negocio, por ocupar un sitio físico. Luego tenemos que arreglar el local, limpiarlo, pintarlo, acondicionar las instalaciones eléctricas y las sanitarias, realizar labores de decoración, compra de vitrinas, estantes, mobiliario y equipamiento adecuado, en fin, acondicionar el local con todas aquellas cosas que lo hagan funcional de manera óptima e impecable. Aquí se suma otra cantidad de dinero, además del alquiler del local, que aumentaría nuestra inversión inicial.

Aun no hemos contado con el hecho que hay que comprar todos aquellos productos con los que vamos a llenar las vitrinas y estanterías, con los que atraeremos a los futuros compradores, quienes son realmente el motivo de nuestro negocio.

Finalmente, necesitamos los gastos publicitarios, un aviso luminoso, un logotipo y un nombre impactante que proporcione buena imagen y posicionamiento del negocio, en fin, todos aquellos gastos necesarios para promocionarnos y decirles a todas las personas de nuestra localidad que, en la calle tal, abrió sus puertas un nuevo negocio, especializado en equis cosa.

¿De qué cantidad de dinero estamos hablando para realizar todo lo de arriba? Pues eso varía de una ciudad, o de una región, a otra. Calcule usted el alquiler de un buen local, en un sitio exclusivo de su localidad, añádale los gastos de acondicionamiento, de equipamiento y demás cosas indispensables para un negocio serio y rentable y, seguramente, comenzará a estudiar también las alternativas de financiamiento bancario y a estimar su capacidad de endeudamiento. Sume, igualmente, los gastos de los servicios básicos, teléfono, empleados, impuestos, mantenimiento mensual, etc. Y tal vez se me ha escapado algo.

Para montar un negocio virtual, por el contrario, los gastos están muy lejos de aquellos que se deben considerar para un negocio tradicional. Veamos, comparativamente, ambas realidades comerciales: lo que, para el negocio de calle es el local, para el negocio virtual es la Página Web; el alquiler viene a ser lo equivalente al Hospedaje Web en un servidor remoto, lo cual está, actualmente, en un promedio de 10 dólares mensuales, cifra que está muy lejana del costo de los alquileres de locales del mundo tangible. Luego viene la decoración, los arreglos y la dotación, que en el mundo real cuesta “un ojo de la cara”, en el mundo virtual viene a ser el Diseño Gráfico de una página Web, sencilla, bien estructurada, con el estilo adecuado y vendedora.

Claro, se requiere algo de tiempo diseñar una página agradable y oportuna; sin embargo, sea que aprendamos a hacerla nosotros mismos, sea que la contratemos a un diseñador o que la descarguemos ya prediseñadas por Internet, siempre será muy poca la inversión, comparada con lo que cuesta la remodelación o decoración de un local físico.

En cuanto a los productos o servicios que venderemos por Internet son muy variados, al igual que aquellos del mundo real, y todo dependerá de nuestra inclinación, o afición, a ofrecer unos en lugar de otros. Se pueden vender productos de terceros mediante programas de afiliados, también se venden productos propios en forma de infolibros o e-books, sobre temas que interesen a un nicho específico de personas; en fin, se podría vender desde programas de computación hasta cursos sobre determinadas cosas y hasta se puede hacer dinero promocionando otras páginas mediante suscripción con algunos motores de búsqueda.

El límite es la pasión y el entusiasmo de cada quien que se decida a realizar este emprendimiento. Finalmente, los costos de promoción que se deben realizar en el mundo real, para un negocio por Internet puedes realizarlo de manera gratuita, utilizando estrategias de marketing propias de este medio, como boletines promocionales mediante el correo electrónico, dirigidos a aquellas personas que visitan nuestra página y se suscriban a nuestras publicaciones. De hecho, existen muchas técnicas para atraer visitantes a nuestra página y para que los usuarios que buscan información en Internet, encuentren nuestra página, entre aquellas miles de millones existentes en la Red.

3.- Finalmente, la tercera razón para montar un negocio por Internet tiene que ver con el fenómeno de la globalización del mundo en que vivimos.

Estamos en una época tan llena de increíbles avances tecnológicos, científicos y sociales, que la manera de relacionarnos con nuestros semejantes se ha transformado irreversiblemente; la masificación del conocimiento, de la comunicación, y la innovación en todos los campos, se está produciendo de una forma tan acelerada, profunda y radical, que ya para mañana lo de hoy no estará más vigente.

Hoy, más que nunca antes, estamos obligados a estar al paso con los tiempos si queremos sobrevivir, no sólo económicamente, sino socialmente, pues nuestra ignorancia en ciertos campos limitarían nuestra capacidad de relacionarnos con nuestros semejantes dentro de las nuevas realidades competitivas, corriendo el riesgo de transformarnos en “marginales tecnológicos”.

Es por eso que, independientemente de nuestras aficiones, debemos estar siempre dispuestos a aprender y a actualizarnos constantemente sobre esas realidades.

La manera de hacer negocios ya no es la misma de antes y los horizontes, planos, lisos y visibles, en los que nos movíamos cual peces locales, se han transformado en algo intangible que arropa toda esfera planetaria.

Internet, ese nuevo horizonte invisible, sin localidades ni fronteras es el nuevo mundo, la nueva tierra, donde tenemos que vivir directa o indirectamente si no queremos sucumbir como perfectos “dinosaurios comerciales”.

Si muchos de nosotros, hasta ahora, han sido simples navegantes en la Red, es hora de tocar “tierra firme” y tomar posesión de un trozo de esa nueva tierra. Es necesario ser dueño de un Sitio Web, con su propio Nombre de Dominio (el popular “punto com”), su servidor de Hosting o Alojamiento Web, su e-mail personalizado a su Dominio, su sistema de pagos y cobros con la Banca Virtual, en fin, es necesario o, mejor dicho, es indispensable tomar protagonismo en esta realidad y no ser más un viajero virtual sino el dueño de un trozo de Internet y ocuparse de él, mantenerlo y desarrollarlo, de hacerlo crecer cada vez más y que nos produzca ganancias firmes y constantes.

Luis Ignacio Storms
Presidente de www.centrocomercialglobal.com
Tu Propio Negocio en Internet

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